20 de julio de 2011

Everybody Knows- Leonard Cohen



Era incapaz de concentrarse en la reunión, menos mal que estaba Emilio sentado a su lado llevando todo el peso de la negociación. Le había engañado diciéndole que tenía un terrible dolor de cabeza aunque lo cierto es que no le hubiera importado contarle la verdad; contarle que dos horas antes estaba con los ojos vendados y atado en su cama de pies y manos con cuatro medias de seda, o quizá fuesen de nylon, daba igual; pero no, no era cuestión de contárselo: los tíos no hablan con sus amigos de cómo es el sexo con sus mujeres, aunque sabía de sobra que Emilio sexo tenía poco y el poco que tenía era aburrido y rutinario, para eso sólo hacía falta conocer a Berta… En cambio su vida sexual con Marta iba viento en popa a toda vela, debía reconocer que sobre todo gracias a ella. Siempre se le ocurría algo distinto que hacer, cualquier situación era susceptible de convertirse en un momento lleno de morbo.

Atado a la cama había recordado el día que habían decidido darle un aire nuevo al dormitorio y cambiar todo el mobiliario. Ya en la tienda de muebles Marta se había empeñado en no llevarse aquel cabecero tan bonito que el dependiente les había ofrecido seguro de que acertaría con el estilo de la pareja. A él le gustaba mucho y además tenía un precio excelente, -pero por qué no te gusta?- le había preguntado a Marta, -porque si no tiene barrotes no podré atarte a la cama- lo había dicho con toda naturalidad y claro, había conseguido su propósito absolutamente, él se había quedado totalmente cortado con su respuesta. Miró al dependiente: todo un profesional, había reaccionado con rapidez: -aja, tengo lo que necesitan- había dicho mientras les indicaba el camino hacia otra sección de la tienda: -un elegante cabecero metálico y de barrotes- dijo dirigiéndose a Marta que sonreía satisfecha…

La reunión que no era más que un mero trámite se le estaba haciendo interminable, no estaba cómodo; ¿cómo lo iba a estar? El polvo con Marta había sido genial, ella sabía cómo mantenerle en una excitación casi constante, y prefería pensar que aquello de que las cortinas estaban abiertas y la persiana subida no era más que un farol. Después habían estado un rato tumbados sobre la cama recordando la cena de la noche anterior y riéndose al recordar la que armó la estirada de Silvia tirando la copa de vino sobre el mantel blanco. El problema, entre comillas, había llegado cuando llegó el momento de arreglarse para ir a la oficina, Marta saltando a toda velocidad de la cama le había impedido entrar en la ducha.
-No puedes ducharte.
-¿Cómo que no puedo?
-No, no te dejaré que lo hagas, quiero que te lleves mi olor contigo a la oficina…
-Pero, Marta, por dios, te has sentado encima de mí, en mi pecho, en mis piernas… llevo tu rastro por todo el cuerpo…
-Por eso quiero que te vayas así. Y cada vez que le des la mano a alguno de tus clientes quiero que me recuerdes sentada sobre ti…
-Pero Marta, eso es una cochinada; déjame entrar a la ducha, por favor…
-Oh, vamos. No seas tan pulcro y tan correcto y tan… tan…aguafiestas!!! Es mi juego, son mis reglas y tienes que cumplirlas, lo sabes…

Claro que lo sabía. Por eso se había ido a la oficina sin ducharse. Al menos le había dejado lavarse las manos y la cara. Sabía perfectamente que no olía a nada y que aun en caso de que oliera era imposible que el olor traspasara la chaqueta, su impecable camisa blanca y la camiseta que se había puesto a modo de escudo protector, a pesar de que en los últimos días las temperaturas habían subido mucho. Aun así no pudo evitar pensar que las miradas que le dedicaba el abogado de sus clientes demostraban que sabía lo que había hecho… Marta se sentiría muy satisfecha de saber que eso había sido así…

Everybody Knows:



Hasta la próxima. O no.

Imagen: Medias negras.
Autor: Merce (paint)

17 comentarios:

  1. Excelente canción, desde hace unas semanas tengo en la lista de reproducción de música del trabajo el recopilatorio de Leonard Cohen (que me encanta) entre otros.

    El texto genial. Interesante y misterioso hasta el final.

    Yo creo que si se huele, si se nota el olor, el rastro dejado tras una "confrontación" sexual intensa.

    Saludos

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  2. Un brindis por todas las traviesas Martas que en el mundo han sido y son.

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  3. Uno, he de reconocer que hoy he recibido ayuda para elegir la música... :-)

    Rick, el día a día necesita de alguna inofensiva travesura que otra. :-)

    Besos a ambos y gracias.

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  4. Estoy con Marta, el olor a heno de pravia aburre a un santo.
    Y seguro que su marido es el responsable de higiene y seguridad en su curro. Más morbo todavía...
    ;-)
    besos

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  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  6. Food, heno de pravia... es el aroma de tu hogar!!! Pongamos que tiene una empresa de jabones... :-)

    Step, las mujeres están para volver locos a los hombres, no? Pero locos literalmente... :P

    Besos a ambos y gracias.

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  7. Tal lujo de detalles nos indica que pueden ser hechos autobiográficos.Excelente Cohen...y el fresquito para dormir...comer,cenar y desayunar.
    ¿Llegará el verano?

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  8. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  9. que me estoy perdiendo??...el plebe desde luangprabang

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  10. Ata, jajajaja, yo no digo nada si no es en presencia de mi abogado... No estáis teniendo verano, ¿no?... Hace una tarde estupenda aquí... :-)

    Step, muchas!!!

    Alice, :-))))

    Noe, no me digas que te has perdido en ese sitio donde estás con ese nombre tan raro... jajajaj

    Besos a todos y gracias.

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  11. Muy buena historia, con un cierto aroma a... no sé cómo definirlo

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  12. Yo tampoco sabría definirlo... cuando encuentre la palabra exacta, te digo... o bueno... no sé... :-)

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  13. Cohen me aburre de manera soberana.
    Todo lo contrario que tu relato...

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  14. Enrique, me alegro de que no te aburra mi relato. En cuanto a Cohen, no me negarás que tiene un punto absolutamente sensual... :-)

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Pues vosotros diréis...