La semana pasada se produjo un incendio en el edificio en el que vivo. Poco antes de las 9 de la mañana estalló una caldera de gas (por aquí las llamamos calentadores). Tenerlo tan cerca es algo que impresiona, el fuerte olor, el desconcierto, los bomberos. Por suerte no hubo heridos graves, si tuvieron que atender a dos vecinos pero por causas leves.
Cuando llevaba a mis hijos al colegio una espesa nube de humo negro salía por la ventana. Mi hija de cuatro años miraba con miedo y preocupada por si se quemaba nuestra casa. Al llegar a la puerta del cole, se volvió, se quedó mirando hacia el edificio y con una pose que ni el más aventajado de los alumnos de Stanislavski, me dijo: Mamá, salva a mis Nancis.
Mi pequeña tiene claras sus prioridades, y vosotros, ¿tenéis claro qué salvaríais, además claro de vuestros cuerpos serranos y los de vuestros familiares?
Yo sí. Algunos de mis libros (los difícilmente encontrables), mis viejos vinilos (los cd son fácilmente reemplazables) y un par de levi´s (ya sé que es una frivolidad, pero es que son los que mejor me sientan y han retirado el modelo, ¡jo!).
Hasta la próxima, o no.
Imagen: Fuego
Autor: Merce (paint)







