31 de marzo de 2009

Desilusión


Lo habría visto unas 400 veces, y no era una exageración, era un dato objetivo. Llevaba algo más de un año viviendo allí y, él era la primera persona a la que veía todos los días, de lunes a sábado. Salía del portal, se paraba unos segundos antes de bajar el escalón y le miraba, apurando el cigarrillo en la puerta de su quiosco. Habían cruzado las miradas tres o cuatro veces, pero sabía que él nunca se había fijado en ella, es más, ni siquiera sabría que existía. A pesar de eso, ella se acostaba todas las noches con él, se dormía entre sus brazos aunque en su enorme cama sólo estuviera ella. En ocasiones le invadía el sueño escuchándole dulces palabras de amor, otras veces sentía su propia humedad mientras imaginaba su voz, una voz profunda y suave hablándole de deseo, de cómo la iba a hacer suya, y así se sentía ella, suya, completamente suya.

Unos diez metros le separaban de él. Cruzar un sencillo paso de cebra y lo tendría delante. Tenía mil excusas: una revista, un paquete de chicles, cualquier coleccionable de los mil y uno que anunciaban en la tele. Pero no se atrevía ni a comprar el periódico, lo hacía el quiosco que había dos manzanas más abajo, camino del trabajo.

Estaba decidida, esa mañana cruzaría y le pediría el periódico y una revista, una de decoración había pensado, o quizá mejor algo más intelectual, algo que la hiciera parecer más interesante. ¡Qué situación más absurda! se odiaba a sí misma, incluso le sudaban las manos. Sólo iba a comprar una revista, y se sentía como una adolescente a punto de declararse.

Cruzó, se paró frente a él y le miró fíjamente a los ojos, -¿qué va a ser, guapa? preguntó él. Los violines cesaron, el deseo voló, las manos se secaron en el acto, ¿"qué va a ser, guapa"?, se repitió a sí misma. ¡Más de 400 días con la esperanza de que él la mirara!, ¡más de 400 noches durmiéndose con él!. El hombre que ella adoraba no podía decir: "que va a ser, guapa". Dio media vuelta y empezó a andar, no compró el periódico ni miró ninguna revista.

Cuando doblaba la esquina, sonrió recordando los ojos verdes del nuevo cajero de su oficina bancaria...

Imagen: El kiosco del jardín
Autor: Merce (paint)

25 comentarios:

  1. jeje...¿ Te interesa algo que hayas visto en el kiosco ??? Así mejor...

    El del banco, promete

    Saludos

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  2. Menos mal que no le pidió ninguna revista de arte neoyorkina :) Sino su frase habría sido "¿Qué pasa chocho, que hoy está cerrado el otro kiosko y vienes a tocarme a mí las narices con cosas raras? ".

    Imaginarse a los demás es lo peor que hay, porque por buenos que sean, nunca darán la talla. Es como cuando ves una película de un libro que te gustó; nuestra imaginación es muy superior a cualquier efecto especial, o, a la imaginación de otros.

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  3. A ver si hay más suerte con el cajero jajaja

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  4. qué verdad, los sueños alimentan muchos (aún más) de nuestros días.

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  5. Noelplebeyo, el del banco le permitirá vivir otra ilusión...

    Paco, eso es cierto, si un libro te gusta lo fácil es que su película te decepcione...

    Luna, mientras sea una ilusión...

    Didac, bienvenido, lo malo es cuando esos sueños se apoderan de la vida...

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  6. Es lo que pasa con los amores platónicos... que de tanto estar
    arriba, caen sin cumplir las expectativas.

    Buena pincelada.

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  7. Que suerte esa mujer tan rápida para cambiar de objetivo... Ya me gustaría a mí tener esa facilidad.

    Un beso y buenos días de miércoles

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  8. Borraeso, por eso lo mejor es que sigan siendo platónicos...

    Novi, es que lo de menos es quién es él... lo que ella necesita es un "él"

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  9. En muchas ocasiones lo que sucede en nuestra cabecita es mucho mejor que lo despues pasa... es como los morbos, a veces son mas interesantes mientras los piensas..
    Besitos varios.

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  10. Merce, es que yo soy pelín más selectiva que esa mujer... A mí no me vale cualquier "él", aunque reconozco que en alguna ocasión he tenido un ojito para elegirlo que aunque me hubiera sacado los ojos antes de fijarme..... me habría ahorrado muchos disgustos...

    Otro beso

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  11. Eria, así es, y cuando te encuentras con la realidad, pues decepción...

    Novi, es que lo que necesitaba en realidad la chica de mi relato era una situación, y de hecho la excusa para su desilusión es absolutamente pueril.

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  12. A mí me ocurre lo mismo pero al revés, me explico: como soy un tronco peludo y viejo, me acerco a la ínclita kioskera y me dice ¿qué periódico desea? y eso del usted me baja la líbido al sótano, pero... rápidamente me enamoro de la peluquera y así, como en una rueda, se me va pasando el asao sin pegarle un mordisco. Y después me reprochas que me ponga a hacer el mandril....

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  13. Anónimo, y cuando te dicen: "Señora, lleva hora??" eso sí que hunde...

    Yo no te reprocho que hagas el mandril, ni mucho menos, pero tío, que forma más fea de llamarlo... es que no puedo evitar imaginarme al mono...

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  14. Seguro que el cajero nunca le dirá "qué va a ser, guapa". Pero corre el riesgo de que sólo le ofrezca un interés variable... ;-)

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  15. jajjajajaja me gustan los comentarios!!!

    Notengonombre, antes de pasarte por la kioskera afeitate un poquito. Y lo mejor es una churrera, si te casas con una Churerra, te pasarias el día con el churro dentro y el churro fuera.

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  16. Cuanto más esperas de la gente... más te desilusionan. Como la vida misma.

    Estamos observando asombrados tu progresiva depuración de la técnica en el uso del Paint. Estás imparable, Merce.

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  17. Pues lástima que los mercados se estén acabando, aunque siempre se peude acercar a un Centro Comercial, que de ahí sacará sueños para rato.

    Carpe Diem

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  18. Eduardo, lo fácil tal y como está la cosa es que no le den el préstamo y se lleve otra decepción.

    Vicky, es que los comentaristas de este blog tienen nivelazo... ;-)

    Landa, cierto, a veces las decepciones pueden ser tremendas, y cierto también lo mío con el paint es de exposición... jajajajaja ;-)

    Cosecha, y si no, se los fabrican personalizados...

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  19. Preciosa historia. Y me encanta su capacidad para inventarse ilusiones. Un abrazo

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  20. Carmen, gracias y bienvenida. Ilusionarse mucho tiene una parte muy mala...

    Enrique, en realidad ella creía que estaba enamorada :-)

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  21. cuantas veces pasé por lo mismo en mis años mozos,en mente tengo 2,un chico d ojos verdes,verdes...inmensamente guapo...hasta q abrió la boquita,tenía un timbre d mariquilla perez q echaba hacia atrás arggg y otro compañero d cou q m encantaba,m gustaba muchísimo, y una noche q salimos d juerga,lo vi vomitar del pedo q llevaba en un estado lamentable y la magia tb se esfumó d golpe,se cayó del pedestal d repente.Si a estas alturas d la vida fuéramos tan volubles no existirían las parejas estables, mi marido se cae del pedestal 4 0 5 veces al día (y yo para él supongo q tb)y ahí seguimos jajaja besos a todos.

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  22. ay, esas aventurillas urbanas!

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  23. No hay que esperar demasiado de esos seres ideales que pululan por nuesta psique. La realidad, y en eso tu relato es certero, es chabacana hasta la nausea.
    Besos

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  24. Laura, no hay como ciertas escenas para que alguien pueda perder todos los encantos acumulados.

    Txe, oye, hay pasos de cebra que cruzarlos todos los días es una aventura peligrosa :-)

    Food, tú lo has dicho "chabacana"

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Pues vosotros diréis...