27 de febrero de 2008

Con ellos llegó el escándalo...o la sex-shop de la discordia...

En el centro de Murcia, han abierto una sex-shop, o tienda erótica, como a ustedes más les guste. Ello en si, no es noticia, o no debería por ser algo normal, pero lo ha sido, ¿por qué? Pues porque dos parroquias cercanas, se han sentido ofendidas, han puesto el grito en el cielo, han advertido a sus feligreses contra el negocio y andan recogiendo firmas para que la tienda se cierre . No entiendo yo muy bien el porque, si no les gusta, con no ir, solucionado, si piensan que dentro de sus atribuciones está de la aconsejar (que no prohibir) a sus parroquianos la entrada a un lugar de "vicio, pecado y perdición" pues que lo hagan, porque no creo que el problema sea que piensen que la tienda obligue al cumplimiento de un precepto de asistencia que les suponga a las parroquias una migración de feligreses, o igual sí, vaya usted a saber. Ahora en serio, la tienda está cerca de ambas iglesias, pero tampoco es que compartan fachada y que yo sepa la calle es de todos y todos tenemos derecho a pasear, disfrutar o utilizar los negocios que en ella se desarrollen, siempre y cuando no interfiramos en los derechos y libertades de los demás, (creo que me está afectando la campaña electoral).

Me preguntaba un amigo si mi postura sería la misma en el caso de que la tienda la abrieran debajo de mi casa o al lado del colegio de mis hijos. La respuesta es que sí, que sería la misma. Me resulta más fácil explicarle a mi hijo de ocho años que se vende en ese establecimiento que contestarle a preguntas como ¿Por qué el invierno, se llama invierno y no se llama verano y al verano se le llama invierno?, o ¿cómo es posible que se pueda hablar con alguien por teléfono aunque esté "super-lejos"?, (intentad contestar esta pregunta a un niño de ocho años, sin entrar en farragosas explicaciones), o ¿por qué las semanas tienen siete días en vez de ocho?, ya que si tuvieran ocho los fines de semana podrían tener tres días, lo cual es muchísimo más justo (que razón tiene mi niño). Y por supuesto me resulta mucho más fácil explicarle a mi hijo, que también hay juguetes para adultos, igual que hay libros para adultos de esos que son un rollazo porque son muy gordos, no tienen dibujos, solo letras, que explicarles porque hay gente capaz de coger una pistola y pegarle dos tiros a un vecino o a su mujer, o porque hay niños a los que sus papás no pueden comprarle ropa, juguetes y comida (ahora que están en el cole, con de la marcha solidaria por el Congo).

Creo que la iglesia una vez más está confundiendo sus prioridades y que seguro que hay muchas cosas más importantes y necesarias de las que podrían ocuparse. Y que no debe exigirse respeto, si no eres capaz de ser el primero en respetar.

Si yo fuera la dueña de la tienda no me preocuparía demasiado, a lo mejor hasta les beneficia, y si no que se lo digan a Dan Brown, que sin la inestimable ayuda de la iglesia y el Vaticano no hubiese vendido ni la décima parte de ejemplares del Codigo da Vinci, que digo yo la décima, ni la centésima...

Hasta la próxima, o no.


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