30 de septiembre de 2007

Ibañez, un genio del comic


Tengo claro cual sería mi respuesta si alguna vez me preguntaran aquello de ¿con qué famoso te gustaría cenar? Y no, no es George Clooney, a pesar de ser una de mis debilidades . Si pudiera elegir, me gustaría echar un rato con Ibáñez, Francisco Ibáñez, el creador de Mortadelo y Filemón entre otros muchos y buenísimos personajes, porque alguien con una "descendencia" como esta debe ser un tipo gracioso, alguien con quien reírse, que a lo mejor el Clooney también es un tío cachondo, no digo yo que no.

Sobre la vida de Ibáñez no voy a decir nada, si os interesa mejor pincháis aquí , para que voy a estar yo copiando y pegando, lo que si me resulta curioso y gracioso es eso de que empezara trabajando en un banco.

Los personajes de Ibáñez, son para mi, excepcionales todos ellos, o casi. Empecé a leer los tebeos de Mortadelo cuando era una niña y todavía hoy en día lo sigo haciendo y es que me sigo riendo como entonces, ahora en compañía de mi hijo que se ríe casi más que yo. Mortadelo es un genio de los disfraces, siempre tiene uno o dos o los que haga falta a mano y se ponga el que se ponga siempre termina metido en algún lío con Filemón, su jefe, y corriendo delante del superintendente Vicente, aunque en muchas ocasiones la culpa de sus pifias es única y exclusivamente del profesor Bacterio, un científico con mucho peligro y por supuesto no puedo dejar de nombrar a "la Ofelia" esa florecilla del campo que es una forma como otra cualquiera de llamar al cardo borriquero.

Son muchos los personajes de Ibáñez, Rompetechos , que es el último en mi lista de preferencias, Pepe Gotera y Otilio , no se puede uno perder los imposibles bocadillos que el bueno de Otilio es capaz de meterse entre pecho y espalda. Genial es la 13 Rue del Percebe con su variopinta comunidad. Otros personajes muy buenos y mucho menos conocidos son "Chicha, Tato y Clodoveo, de profesión sin empleo" , tres personajes que no salen de la cola del paro, creados en mitad de los ochenta, cuando el paro era la principal preocupación de este país. No me quiero olvidar del "Botones Sacarino, el dire y el presi" . Cuando se lee un tebeo de Ibáñez, hay que hacerlo despacio y parándose en todas y cada una de las viñetas, porque en todas ellas se descubren detalles que cuando menos te hacen sonreír, ratones, perros, arañas y otros bichos y señores raros en situaciones imposibles.

Lo dicho, que me encantaría conocer a Ibáñez, que tiene que ser un tío simpático.

Hasta la próxima, o no.

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