25 de septiembre de 2007

¿Hasta que la muerte nos separe?

Grabiele Pauli , política alemana ha propuesto poner fecha de caducidad al matrimonio, en otras palabras, hacer un contrato renovable cada siete años. No está mal como idea, oye, que la cosa no va bien, pues no hace falta recurrir a los abogados para que te solucionen el problemilla, simplemente no renuevas y asunto concluido, eso sí, lo difícil va a ser redactar un buen contrato que no deje nada en el aire, que todo quede atado y bien atado.

Pero yo no firmaría por siete años, creo que el primer contrato se debe hacer por tres años como mucho, que dicen que es cuando llega la primera crisis, cuando ya ha terminado la novedad y la pasión empieza a pasar a un segundo plano. Es el momento en el que los hombres se relajan y empieza a ser patente "la curva de la felicidad", o cuando las mujeres empiezan a no agobiarse por no haberse podido depilar desde hace un mes, y es que hay cosas para las que hay que estar psicológicamente muy preparado/a. Porque levantarse todos los días y que la primera visión sea un tipo/a legañoso/a y bostezando puede resultar duro, o esa otra escena nocturna de tu pareja sentada en un sofá con el mando en la mano y dando cabezadas, eso no hace mucho en pro de la pasión conyugal. Si todas estas cosas se pueden superar sin problemas, pues se renueva por otros siete años, que es cuando, dicen, llega otra importante crisis, la crisis de los 10 años, la del aburrimiento, la del "para que se lo voy a decir, si está pensando en otra cosa" o la del "oye ¿pero tu me escuchas alguna vez?. Otro momento crítico puede ser cuando uno de los cónyuges o los dos se acercan a la cuarentena, y es que la barrera de los cuarenta tiene su aquel, es cuando empiezas a mirar atrás y a preguntarte ¿esto es lo que yo quería para mi?. Si todos estos momentos se han vuelto a superar sin excesivos problemas, entonces ya los contratos ya se pueden hacer por más años, porque es el momento de eso de vivir "una segunda luna de miel" (que frase más cursi), sacar la pasión del baúl donde ha estado escondida, desempolvarla y volver a descubrir a la persona con la convives. Otros diez añitos y ya puedes empezara a plantearte firmar un contrato vitalicio...vamos digo yo eh, que con estas cosas nunca se sabe.

Hasta la próxima, o no.

Imagen: Maitena

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