12 de julio de 2007

Tienes un e-mail


Nota: Reeditado debido al nuevo bombardeo al que mi cuenta de correo esta siendo sometida.

Cuando empezamos con esto del internete, corrimos todos a abrirnos un e-mail, ya no podíamos vivir si no teníamos una cuenta o dos o tres, una en cada servidor, por si acaso. Y los primeros meses, no recibías ni uno, nadie te escribía, pero un buen día empiezas a repartir tu dirección a diestro y siniestro.

-Oye, sabes que me he abierto una cuenta en yahoo y otra en hotmail, a partir de ahora cuando tengas que decirme algo, ya sabes, me mandas un e-mail, que sale más barato…

Y de repente un buen día entras en tu cuenta y te encuentras aquello de “tiene 20 mensajes en su bandeja de entrada”, ole que ilusión alguien me ha escrito…abres y te encuentras esos bonitos archivos pps con maravillosos amaneceres y espectaculares atardeceres, y una bonita poesía sobre el amor y la amistad (dignas del más cursi de los enamorados), o esos tan tiernos con fotos de gatitos y perritos (es que a mi no me gustan los animales, que le vamos a hacer) y un mensaje final que nos invita a ser mejores personas.

Al principio, vale, te hacen gracia, que monos, pero cuando ya llevas abiertos como unos 40, empiezas a maldecir en arameo y a acordarte de toda la familia del pesado de turno que te ha metido en su libreta de direcciones y te bombardea la cuenta con diez o veinte correos diarios, y que conste que durante una época yo también he sido de esas pesadas.

Y llega el momento en que empiezas a eliminarlos directamente, pero se reproducen como conejos, todos los días te encuentras un montón de pps o de chistes archiconocidos, y encima los tienes todos repes, porque todo tu circulo de amistades o medio amistades te tiene en la agenda de direcciones y los correos van y vienen. Y recibes correos de gente con la que no hablas hace años (porque fulanito le ha pasado tu dirección), de ese tipo de amistades que si te encuentras por la calle, los despachas con un ¡hasta luego!.

Pero los peores, los horrorosos, los que consiguen sacarme de mis casillas, son aquellos que al final, después de la bonita poesía, te dicen aquello de “reenvía este mensaje a diez personas antes de media hora, y te tocara la lotería o encontrarás el amor de tu vida, si no lo haces una racha de mala suerte entrará en tu miserable vida y te la hará todavía más miserable.

-John Smith de Ohio, mandó el correo a 20 personas y le tocaron 20 millones de dólares, y ahora se dedica a la vida contemplativa, en cambio Peter Bloom de Pensylvania lo borró y ha perdido su trabajo y su mujer le ha dejado por John Smith”.

Desde aquí pido perdón a todos aquellos a los que he bombardeado con absurdos e-mail, y prometo ser una buena chica y no volver a hacerlo nunca más.

Hasta la próxima, o no.

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