11 de marzo de 2007


Hoy nos hemos preparado toda la familia para ir de compras al centro comercial, al Thader, para más señas, íbamos con la intención de comprar dos cosas, solo dos, y volver a la hora de comer…..pero los centros comerciales tienen un problema, ¿cuál?, pues el “Ya que estamos aquí” y te lías, te lías mucho, porque a medida que vas pasando por las muchas tiendas que hay allí, pues te vas parando, porque claro y si ya que estamos aquí, porque no entramos al Decathlón . Y es que lo del Decathlón es un mundo aparte, a mi me gusta el deporte, el sillón-ball más que nada, pero es que es impresionante, te vas a comprar unos zapatos de deporte, y resulta que los tienes para marcha, para tenis, para travesía, para correr…..y además de para correr, tienes para corredor habitual, para corredor esporádico, son distintos si el corredor en cuestión pesa mucho o pesa poco, si quieres el refuerzo en la puntera o en el talón, repito, impresionante, y claro, te dices a ti misma….yo solo quería unos zapatos de deporte, si lo sé hago un master antes de venir.

Te lías también porque siempre hay alguna actividad para los niños, lo cual te hace perder más de media hora, esperando que el niño termine los juegos, para que le den ese bonito gorro color naranja, que hoy llevaban todos los niños que había en el Thader, que por cierto eran muchos, demasiados.

Otro problema de este tipo de sitios es que siempre te encuentras a alguien, te paras, charlas, y cuando te vienes a dar cuenta, son las tantas, y pues…ya que estamos aquí, vamos a quedarnos a comer, y entonces buscas un sitio, pero esta todo hasta las trancas, no hay una puñetera mesa, y si ya eran las tantas cuando decidiste comer, pues cuando te sientas es la hora de la merienda, aunque siempre nos quedara el burguer, total se come igual de mal que en la mayoría de los sitios, y probablemente te claven un poquito menos. Luego el café con un postre prefabricado, y ya has echado el día.

Lo dicho, en este tipo de sitios puedes comprar de casi todo, menos una cosa, en los miles de metros de recinto comercial, no hay ni un solo local, ni uno solo, y se dice pronto, que tenga una puñetera máquina de tabaco, ni una, así que por narices he hecho el día sin tabaco….manda huevos, yo se que los fumadores estamos muy mal vistos, pero por favor, una maquinita de tabaco, ya podía tener algún alma caritativa, que a mi edad ya no queda bien eso de pedir tabaco como si fuera una quinceañera, y es que además, cuando uno tiene ganas de fumar, parece que los demás fuman el doble….

Hasta la próxima, o no.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Pues vosotros diréis...