20 de febrero de 2007

Corta el rollo padre, que no te enteras...

Esta frase todos la hemos dicho en un momento dado, y si no la hemos dicho, al menos, la hemos pensado. Ahora estoy en el otro lado, y aunque mi hijo todavía esta en esa tierna e inocente edad, en la que un niño esta convencido de que su madre es sabia, así me lo ha dicho un par de veces, llegará el momento en que empiece a dudar de mi sabiduría, y de eso, ya me he dado cuenta en alguna esporádica ocasión.

Hace unos días comprando ropa para el niño, me vino con una camiseta en la mano:

-Mamá por favor, cómprame esta camiseta de calavera, como la de los adolescentes

-Amos anda niño, tira p’alante y deja esa camiseta en su sitio.

Al rato, analizando en frío mi “muy razonada” contestación, de repente, entré en un túnel del tiempo y me vi a mi misma hace 25 años, en una tienda montando un numerito porque mi madre no me quería comprar aquella falda tan mona, que tanto se llevaba, y me compraba aquella otra tan “antigua”, mientras le juraba entre llantos que jamás de los jamases me la pondría y se moriría de asco en el armario.

Y es que es inevitable el que haya diferencias insalvables entre hijos y padres, aunque también estoy segura de que esas diferencias eran muchísimo mayores entre mi generación y nuestros padres, que mi generación con nuestros hijos, los chavales de hoy tienen mucha más libertad y menos reparos para hablar con sus padres, que la que teníamos cuando yo era….digamos una chavala. Los chavales de hoy son educados con la mano mucho más abierta, lo cual es muy bueno, probablemente se ahorraran muchos quebraderos de cabeza que a mi generación nos ha costado dejar de lado, aunque quizá también es posible que en algunos casos la mano esté demasiado abierta, pero eso ya es otra historia.

Aquí reproduzco algo que leí hace muchos años, y que hace unos días he vuelto a recordar.

Pensamiento de un hijo

He aquí cómo piensa del padre generalmente el hijo:

A los siete años:
"Papá es un sabio; todo lo sabe".

A los catorce años:
"Me parece que mi padre se equivoca en algunas cosas".

A los veinte años:
"Mi padre está un poco atrasado. No es de esta época".

A los veinticinco años:
"Mi padre no sabe nada, decididamente está chocheando".

A los treinta años:
"No sé si ir a consultar este asunto con mi padre, tal vez él podría aconsejarme".

A los cuarenta y cinco años:
"¡Qué lástima que papá se haya ido!, él me hubiera aconsejado".

A los sesenta años:
"Pobre mi padre, era un sabio, lástima que lo haya comprendido demasiado tarde".

Hasta la próxima, o no.


7 comentarios:

  1. Buenisimo el final. La verdad es que parece que la rueda se repite a lo largo de la vida ;).

    Nos vemos!

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  2. "Que leí hace muchos años"? Que leías a diario durante varios lustros!!!
    Bonito post

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  3. Habra que conseguir alguno y volver a colgarlo de la pared. Je, que inocentes los chiquillos, que sus padres son sabios, y hay alguno por ahi...

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  4. La verdad es que no he podido evitar,al leer lo de tu niño y la camiseta,pensar en otra escenita mía infantil... y ahora te pregunto... has visto el anuncio de Coca cola light?? a veces me da por pensar en la frasecita "que levante la mano la que renegó de su madre y terminó pareciéndose a ella..." qué miedo!!en fin Merce un post muy muy cierto... y desde aquí,desde mi humilde posición, aún de hija...un oléee para todos los padres del mundo por hacerlo,lo mejor que saben... besos

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  5. Buenas tardes, Mercedes. Sobre este tema me tocó hacer una exposición hace muy poquito, y además, en francés. Bueno, yo creo que hoy día la mano,en general, para con los hijos está demasiado abierta. Tendemos a confundir muchas cosas. La falta de tiempo para dedicar a los chicos, intentamos suplirla con otras cosas que los vuelve egoistas, sin defensas ante la frustración y en definitiva, unos pequeños allatolah con babero. No es fácil marcar límites hoy día. Los padres se sienten impotentes, sin embargo es tarea de los padres educar a los hijos. No es lógico que un niño de 3 ó 4 años elija su propia ropa, y ya ves, yo tengo amigas que permiten que sus hijas así lo hagan. Son pequeñas cosas pero que van a influir en el modo tiránico de ser del hijo.
    No es fácil ser padres que marcan límites, desde luego, pero se puede intentar.

    Un abrazo

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  6. Creó que lo más difícil, es en saber donde pones los límites en cuanto a hijos te refieres.

    Gracias a todos

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  7. me gustaria saber quién es el autor y dónde podría comprar ese poster; yo lo vi hace mucho tiempo.

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Pues vosotros diréis...